Blog · Control de accesos
¿Cuántos lectores necesito en la puerta de mi evento?
La cuenta que de verdad importa no es cuánta gente viene, sino cuánta quiere entrar a la vez. Con números medidos, no estimados.
La pregunta llega siempre pocos días antes: «somos 800 personas, ¿con cuántos móviles leyendo tenemos bastante?». Y la respuesta honesta es que 800 no es el dato que decide.
Lo que decide es el pico, no el total
Un congreso de 800 personas que entra a lo largo de dos horas no se parece en nada a un concierto de 800 que entra en veinte minutos. El primero necesita mucho menos de lo que la gente supone; el segundo, bastante más.
La cuenta que sirve es esta:
- Cuántas personas quieres que entren en el minuto punta.
- Un lector con un móvil normal pasa entre 15 y 25 personas por minuto de forma sostenida, contando que la gente busca el QR en el bolso.
- Divide lo primero entre lo segundo y suma uno.
Para 800 personas que entran en veinte minutos: 40 por minuto en el pico tranquilo, más del doble si llegan apelotonadas. Con dos lectores vas justo; con tres, cómodo.
El servidor casi nunca es el problema
Es la duda que más nos llega y la que menos importa. En nuestras mediciones, la plataforma sostiene más de 200 lecturas por segundo con cien lectores trabajando a la vez repartidos en varios eventos. Son más de 12.000 por minuto.
Ninguna puerta física del mundo pasa 12.000 personas por minuto. El límite lo pone el torno y el pasillo, no la tecnología. Dimensiona por el espacio y por el número de manos, no por el servidor.
Lo que sí se atasca
Por orden de lo que hemos visto fallar de verdad:
Un único punto de entrada. Cuatro lectores en la misma puerta hacen la misma cola que uno. Reparte accesos aunque tengas que señalizarlos.
El móvil del asistente. Buena parte del tiempo por persona se va en desbloquear el teléfono y encontrar el correo. Un recordatorio la víspera con el QR a mano ahorra más segundos que cualquier optimización del servidor.
La cobertura. Un recinto con paredes gruesas o un sótano puede dejarte sin datos justo cuando llega todo el mundo.
Y si se cae la cobertura
Es el escenario que hay que tener pensado de antemano, no improvisado.
Nuestra app funciona sin conexión: valida contra una copia local y acumula las lecturas. Cuando vuelve la señal, se suben. El control no se detiene porque se caiga el wifi del recinto.
La contrapartida es que, sin red, dos lectores distintos no se ven entre sí: un mismo código podría pasar por dos puertas. Si eso te importa —y en un aforo de pago importa— conviene repartir por zonas de modo que cada QR solo tenga sentido en una.
Resumen
| Personas en el minuto punta | Lectores |
|---|---|
| Hasta 20 | 2 |
| 20 a 40 | 3 |
| 40 a 70 | 4 |
| Más de 70 | Reparte en varias puertas |
Y siempre uno más del que salga la cuenta. El móvil que se queda sin batería a mitad de acceso es un clásico, y sale mucho más barato prevenirlo que resolverlo con la cola formada.